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España está llena de pueblos con encanto, pero pocos conservan la capacidad de transportar al visitante varios siglos atrás como lo hace Pedraza. Esta pequeña localidad de la provincia de Segovia, con apenas 334 habitantes, se ha convertido en uno de los destinos más recomendados para quienes buscan patrimonio, gastronomía y tranquilidad en una misma escapada.
Su principal carta de presentación se puede encontrar nada más cruzar sus murallas. Esta localidad se considerada una de las villas medievales mejor conservadas de España. Pasear por sus calles empedradas supone recorrer un conjunto urbano que apenas ha cambiado con el paso de los siglos y que en 1951 fue declarado Conjunto Monumental por su extraordinario valor histórico y arquitectónico.
El Castillo de Pedraza tiene más de 700 años
Uno de los grandes símbolos de la localidad es el Castillo de Pedraza. La fortaleza, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII, domina el municipio desde uno de sus extremos y constituye una de las imágenes más reconocibles de la provincia de Segovia.
A lo largo de los siglos pasó por diferentes etapas y propietarios, convirtiéndose en una pieza clave de la historia de la comarca. Actualmente, continúa siendo uno de los principales atractivos turísticos de la villa y un punto imprescindible para quienes visitan la localidad.
Desde sus alrededores se obtienen algunas de las mejores postalesdel paisaje castellano que rodea Pedraza. Las vistas son espectaculares.
El cordero lechal, la 'joya' gastronómica
Si hay algo por lo que Pedraza es conocida es por su gastronomía. Esta localidad es referente dentro de la cocina tradicional castellana, especialmente de los asados elaborados en horno de leña.
El cordero lechal ocupa un lugar privilegiado en las cartas de muchos restaurantes del municipio. Cocinado lentamente y siguiendo recetas transmitidas de generación en generación, se ha convertido en uno de los platos más buscados por quienes llegan hasta la villa.
El cochinillo asado también forma parte de la tradición gastronómica local y comparte protagonismo con otros productos típicos de la zona.
Entre los restaurantes más conocidos destacan establecimientos históricos como Mesón de Cándido Pedraza, El Soportal o Restaurante José María, lugares donde el horno de leña continúa siendo el gran protagonista.
No todo se basa en la gastronomía
Más allá de tener la oportunidad de disfrutar de un gran almuerzo, tantos visitantes como residentes suelen aprovechar para recorrer la Plaza Mayor, perderse por las estrechas calles del casco histórico o contemplar las murallas que rodean buena parte de la villa.
La ausencia de grandes aglomeraciones y el excelente estado de conservación del conjunto urbano contribuyen a que la experiencia sea muy diferente a la de otros destinos turísticos más masificados.
Los grandes lujos son innecesarios
Pedraza no necesita grandes artificios para conquistar a todos aquellos que la visitan. Su encanto está en sus murallas, su castillo medieval, sus calles de piedra y el aroma que sale de los hornos de leña cada fin de semana.
Una villa de apenas 334 habitantes que ha sabido conservar su esencia durante siglos y que hoy continúa siendo uno de los mejores lugares de España para disfrutar de un buen cordero asado.
Y también uno de esos destinos que demuestran que, ocasionalmente, los mayores tesoros se encuentran en los pueblos más pequeños.