El Barcelona ha tardado 22 minutos en romper el marcador de la primera semifinal de la Supercopa de España que disputa ante el Athletic Club de Bilbao. Precisamente, los culés se han adelantado con un tanto de Ferran Torres, pero el tanto ha estado precedido tras una falta inexistente a Raphinha que el colegiado Isido Díaz De Mera Escuderos no ha dudado en señalar. La acción ha acabado, como es natural, en un ataque de los de Hansi Flick y, con un Athletic muy endeble en defensa, ha llegado la primera diana del choque. El brasileño fingió la falta en un choque en el que los vascos robaron la pelota limpiamente por mediación de Álex Berenguer.
La falta acabó en las botas de Roony en banda poniendo el balón para Fermín, pero su volea se convirtió en una especie de pase para Ferran, que, con la pierna derecha, controló el balón, valiéndose igualmente del pecho, y definió mordido ante Unai Simón. El colmillo del Barça, que cogía impulso por un gol claramente ilegal, encerraba posteriormente al Athletic en su propio campo, que apenas ha tenido opciones de hacer daño a la zaga azulgrana y, menos aún, a Joan García.
El Athletic Club reclamó que no existía falta en la acción previa al gol de Ferran Torres. #superSupercopa #LaCasaDelFútbol https://t.co/0gJqPFzXUi pic.twitter.com/Nj5Ox3hFMo
— Fútbol en Movistar Plus+ (@MovistarFutbol) January 7, 2026
El Barça humilla al Athletic
El encuentro se acabó en el primer gol del Barça, que ha continuado ahogando a su adversario y, en cuestión de ocho minutos, ha marcado tres tantos más. Fermín, en el 30’; Roony, en el 34’; y Raphinha, en el 38’, han colocado un contundente 4-0 para el descanso que, sin duda, es difícil de digerir para el Athletic, que puede acabar esta noche humillado de Yeda en un estadio Rey Abdullah completamente lleno que ha celebrado con ganas los goles de los catalanes. El equipo de Ernesto Valverde ni está ni se le espera.
De esta manera, asistimos a otro sainete del arbitraje español que hasta fuera de nuestras fronteras hace el ridículo. No hay que olvidar el ‘espíritu Negreira’, que se ha encargado de emponzoñar nuestro deporte rey hasta niveles inimaginables y todo por querer usar la más pura corrupción para adulterar las competiciones nacionales. Porque de eso se trataba cuando el Barcelona pagaba durante, al menos, 17 años (2001-2018) más de ocho millones de euros al ex ‘número dos’ de los colegiados.