La transformación física del popular chef madrileño Alberto Chicote recuerda mucho a una idea que se repite constantemente en el vestuario del Real Madrid: se puede tener talento, pero sin disciplina es imposible competir al más alto nivel. Esto es algo que los futbolistas blancos tienen grabado a fuego. Gracias a la disciplina, los jugadores están volviendo a su mejor versión. Por su parte, Chicote logró perder más de 40 kilos con un método basado en la constancia y el gasto de calorías: caminar fue su salvación.
"Con echarle una horita al día es suficiente. Cuando hace mucho calor me quedo en casa y hago ejercicio en una cintita que tengo, y cuando hace bueno salgo a un pinar que está cerca de casa. Salgo con mi mujer, que es la que me levanta de la cama", aseguró Chicote, que ha hecho de caminar una obligación diaria para él. "Todo depende de esfuerzo, constancia y determinación, a pesar de que al principio cuesta y muchas veces tienes ganas de mandar todo a la porra", confiesa el chef.
Caminar ha cambiado la vida de Alberto Chicote
El presentador de Pesadilla en la cocina ha conseguido, gracias a ello, alargar su esperanza de vida por muchos años más. Él mismo ha reconocido en alguna entrevista que le preocupa el paso del tiempo: "Un día te das cuenta de que te queda menos de lo que ya llevas. Hace poco me puse a calcular cuántos libros me leo al año y cuántos años de vida me quedan, y me di cuenta de que no me dará tiempo a leer todo lo que ahora mismo tengo. Lo mismo pasa con los viajes: ¿qué me pueden quedar… quince… veinte grandes viajes en condiciones aceptables antes de cumplir 70? Estoy en esa fase en la que hay que empezar a elegir mejor que antes", reconoció.

Gracias a las caminatas, su esperanza de vida ha aumentado varios años más y a sus 56 años todavía tiene por delante muchos más paseos, muchas calerías por quemar y, si quisiera, muchos partidos de fútbol por ver. Y decimos si quisiera porque Chicote no es demasiado aficionado al fútbol. Su deporte favorito, para ver, es el rugby.
El fútbol es un dictador en el deporte español
Se trata de un deporte que, en su opinión, encajaría más con la forma de ser de los españoles: "Nuestra idiosincrasia es muy del rugby. Pero es que vivimos bajo la dictadura impertérrita del fútbol. Yo no hago más que poner todos los granitos que puedo para llevar a los chavalitos a la escuela de rugby. Como yo no tengo hijos, lo intento con los de mis amigos", confesó en cierta ocasión.
El fútbol no le convence porque considera que es un deporte "deshonesto": "A mí me gustan los deportes honestos, que son casi todos. Los que no me gustan son aquellos donde hay el mínimo atisbo de falta de respeto hacia el contrincante o el espectador (...). Cuando has jugado al rugby entiendes la honestidad de un modo muy diferente. ¿Cuánto cuesta tirar un tío al suelo? Otros se caen sin tocarlos. Eso me cabrea", admite.