El Real Madrid dio inicio a esta temporada con profundos cambios, tanto en su sección de fútbol como en la de baloncesto. En esta última, con Sergio Scariolo al frente de nuevo -el transalpino ya fue responsable del equipo merengue entre 1999 y 2002-, el grupo se está mostrando intratable en la Liga Endesa, mientras que en la Euroliga está teniendo más problemas, aunque, por el momento, el triunfo tiene más cabida que la derrota en la máxima competición continental. Sin embargo, la continuidad del Madrid en la Euroliga no está clara, puesto que su compromiso expira al final de esta temporada.
Por lo que ha trascendido en las últimas horas, el Barcelona sí ha decidido renovar la licencia A con la Euroliga para la próxima década, pero el Madrid continúa evaluando su futuro en el torneo. La competición, por su parte, habría podido dar un ultimátum a los blancos, pero desde las oficinas del Palacio no tienen prisas y quieren esperar a cómo se desarrolla el proyecto entre la NBA y la FIBA. Los caminos de los culés y los merengues vuelven a separarse, aunque la renovación de su compromiso con la licencia de la Euroliga por parte del Barcelona no sorprende a nadie. Joan Laporta adelantó la decisión hace semanas.

La licencia del Madrid, por su parte, finaliza el próximo 30 de junio. De no renovar con la Euroliga y sin la necesaria consolidación del proyecto europeo de la NBA, la entidad de Florentino Pérez se podría hallar en una situación inédita, tanto en el aspecto jurídico como en el deportivo de cara a la campaña 2026/2027. Junto al Madrid, el Fenerbahçe, vigente campeón y uno de los equipos más potentes del Viejo Continente, tampoco se ha pronunciado. Los otomanos podrían incluso pedir una prórroga, según ha anunciado ‘Marca’.
Madrid y Barça, relaciones rotas
Mientras el Madrid planta cara a la UEFA en fútbol y también lo hace en baloncesto, en la Euroliga, junt al ASVEL Villeurbanne y al Fenerbahce, el Barça ha reculado y en ambas disciplinas ha buscado el paraguas de los rectores de los dos deportes en Europa con tal de tomar oxígeno y, sobre todo en fútbol, evitar posibles sanciones tanto por el ‘fair play’ financiero como por las consecuencias que podría tener el ‘caso Negreira’ para los culés. El club pagó 8,4 millones de euros durante, al menos, 17 años (2001-2018) al ex ‘número dos’ de los árbitros por unos servicios que aún no han sabido fundamentar, aunque la sombra de corrupción es más que notoria.
"Las relaciones con el Real Madrid entre el Barça y el Real Madrid están mal, están rotas. Hay diversos temas que nos han distanciado”, reconocía Joan Laporta el pasado fin de semana, en la previa de la final de la Supercopa de España desde Yeda (Arabia Saudí). “Si ya éramos rivales acérrimos y eternos, pues ahora se está produciendo una situación que hace que las relaciones no sean buenas”, añadía el presidente azulgrana, que, no obstante, apelaba al “respeto” institucional entre los dos equipos.