Andriy Lunin está disputando su cuarta temporada en el primer equipo madridista. Llevaría más si no hubiese estado cedido en el Leganés y en el Oviedo, pero en el club vieron óptimo que se rodase un poco en otros equipos antes de dar el salto directamente al Real Madrid. Ha tenido mala suerte, porque ha coincidido con el que muchos ya consideran el mejor portero de la historia. Obviamente, es positivo en el sentido de que aprende mucho de él, pero eso le resta oportunidades de jugar.
Aun así, tiene mucho mérito el trabajo de Lunin, porque siempre que se le ha necesitado ha rendido de manera ejemplar. Además, es muy buen compañero y genera un gran ambiente dentro del vestuario. Por eso, es un jugador muy querido y respetado por todos sus compañeros. Su camino hasta la élite no fue nada fácil, pero desde pequeño le veían algo especial con el fútbol, porque aprendió antes a parar que a escribir.
La mujer de Lunin en Instagram:
— Real Madrid Fans 🤍 (@MadridismoreaI) February 18, 2026
“Lunin buen sustituto a Sergio Ramos.”
👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻 pic.twitter.com/8IjUNarKjV
La anécdota con su primer entrenador
"En 2005, llegué con mis muchachos a un hotel donde nos debíamos alojar durante el campeonato nacional de Ucrania junior y yo mismo rellené sus documentos para acomodarles en las habitaciones. Todo lo que tenían que hacer era anotar su nombre y firmar. Así que le di a Andrey su tarjeta y le pedí que escribiera su apellido. El chico tomó un bolígrafo, lo miró y empezó a dibujar una casa, así que volví a pedirle que escribiera su apellido. Entonces, me miró y me dijo: 'Es que no sé escribir aún'. Lo cierto es que luego le enseñamos a hacerlo tan bien que terminó firmando un contrato con el Real Madrid", asegura Iván Manko, su primer entrenador cuando era un niño.

Sorprendió a todos
Pero a pesar de que se le daba muy bien el fútbol, nadie se esperaba que llegaría al Real Madrid. "Como es lógico, yo no podía imaginar aún que Andrey llegaría a convertirse en una estrella internacional porque eso es algo que llega con el tiempo, con la formación y con el sentido de responsabilidad del niño. Pero puedo afirmar que, desde el principio, tenía una capacidad especial para analizar, comparar y sacar conclusiones de los resultados del entrenamiento. Identificaba sus propios errores, aunque fuera con mi ayuda, y desarrollaba una estrategia para corregirlos", explica Iván.
"Llevo 36 años trabajando en el fútbol y rara vez he visto una cabeza tan brillante en un niño", es la frase con la que sentenció el entrenador en una entrevista con El Español.