Luis Figo fue el principal protagonista del Clásico que se disputó el 23 de noviembre del 2002. Ese fue el primer enfrentamiento que el portugués disputó en el Camp Nou después de su paso por el FC Barcelona. Aquella noche se vivió uno de los ambientes más hostiles que se recuerda en el fútbol español.
Para más inri, Figo era el encargado de sacar los córners en el conjunto blanco y en uno de ellos recibió una lluvia de objetos, entre los que destacaron una cabeza de cochinillo, botella de J&B y una lata de Coca-Cola. Respecto a este último, el ex futbolista aseguró que le vino bien: "Yo era el encargado de lanzar los saques de esquina y estaba concentrado porque quería hacer mi trabajo de la manera más profesional posible. Pero llegó un momento en el que no podía porque era tal la cantidad de objetos que caían que no sabría decir ni lo que era. Lo único que recuerdo es que me vino bien. Por entonces, a mí me patrocinaba Coca-Cola y vi una botella en el césped y la cogí como si estuviera rodando un anuncio", dijo entre risas.

De hecho, a continuación reconoció que no se acordaba de absolutamente nada, de modo que es evidente que estaba centrado claramente en el partido y no le afectó el ambiente: "Al día siguiente tuve la oportunidad de ver en los periódicos que cayeron botellas de whisky, cabezas de cerdo... había un poco de todo", sentenció.
Figo se lo toma con humor
Es de admirar que Luis Figo con el paso de los años no guarde rencor ninguno a la ciudad condal y se tome aquel episodio con humor. De hecho, es miembro de la UEFA y ha recibido pitos siempre que va al Camp Nou. Él, pese a ello, jamás ha hablado mal de la entidad blaugrana.
Un episodio clave en los Clásicos
Ese Clásico marcó un antes y un después en la rivalidad entre ambos equipos y es que dejó imágenes que son historia viva de estos enfrentamientos. La secuencia, como no podía ser de otra manera, dio la vuelta al mundo y no dejó en buen lugar a la afición del FC Barcelona.

Sin embargo, en la capital de España no se olvidan de que el Camp Nou no recibió su sanción correspondiente. En primer lugar, el Comité de Competición de la RFEF había impuesto una sanción de 4.000 euros de multa y la clausura del estadio durante dos partidos. No obstante, el club azulgrana presentó recursos a diversos órganos y el cierre del recinto no llegó a producirse en ningún momento, siendo esto algo difícil de entender.