Luka Modric es un ejemplo deportista y también de persona. El centrocampista croata sigue a sus 40 años rindiendo al máximo nivel en el AC Milan. Quiere llegar al Mundial del próximo verano en plena forma y lo cierto es que parece que lo va a conseguir. En San Siro es un ídolo y no por su rendimiento, sino por la manera en la que está jugando al fútbol. A estas alturas de su trayectoria, ha ganado unos 300 millones de euros.
Lejos del fútbol, el de Zadar también está involucrado en el mundo de los negocios y tiene un patrimonio que supera los 70 millones de euros. ¿El motivo? principalmente la inversión que ha hecho en Modric Family SL, que es una empresa en el sector inmmobiliario en España que nació en 2020.
Esta sociedad, dedicada a la inversión inmobiliaria, ha permitido al futbolista tener varios pisos con sus correspondientes plazas de garaje en Valdebebas y un gran solar en la zona de El Viso. A estas propiedades les saca partido a través del alquiler y la promoción inmobiliaria.
Vanja Modric, su mujer, persona clave en esta aventura
Esta aventura no la gestiona él solo, sino que también lo hace con su mujer, Vanja Modric. Desde el pasado año, la ha convertido en apoderada de esta sociedad y ambos, a día de hoy, han hecho aportaciones que superan los 22 millones de euros.

No es muy conocida y no encaja en el estereotipo de esposa de futbolista. No tiene redes sociales y tampoco aparece en las revista. Lleva su vida de la manera más discreta posible. Es licenciada en Economía y, a su vez, cuenta con la licencia de la FIFA para ejercer la representación. De hecho, fue ella quien negoció el fichaje de Modric por el Real Madrid. Así pues, es una persona clave en la carrera del croata.
Luka Modric, ¿puertas abiertas del Real Madrid?
Luka Modric es una auténtica leyenda del club blanco y está muy bien visto por Florentino Pérez y su gente más cercana. Tan solo hay que recordar la manera en la que estaba el presidente durante su despedida. No pudo controlar las lágrima.

Voces autorizadas de Valdebebas aseguran que siempre tendrá las puertas de la entidad abiertas, ya sea en un futuro para entrenar en las categorías inferiores o para ejercer un puesto de embajador, tal y como hace actualmente Roberto Carlos o Santiago Solari.