Luka Modric es una auténtica leyenda del Real Madrid y ahora mismo defiende los colores del AC Milan. El rendimiento, a pesar de que tiene ya 40 años, sigue siendo bueno y acorde a la élite. De hecho, es un ídolo en San Siro. No es para menos.
El bueno de Modric es un futbolista impresionante y como persona no defrauda. Le ha ido francamente bien en la élite, aunque, al igual que otros muchos jugadores, cuenta con una historia de superación impresionante y que es digna de mencionar.

El de Zadar tuvo que lidiar de niño con la Guerra de Independencia de Croacia, siendo este un acontecimiento que le obligó a escapar de su casa junto a su familia. En busca de la seguridad, sus padres decidieron refugiarse en el Hotel Kolovare y lo hizo junto a otras familias que también buscaban huir de la guerra.
Ahí empezó a dar sus primeros toques al balón
En ese hotel, el ex madridista empezó a darle los primeros toques al balón. Lo hacía en el aparcamiento de las familias que también estaban refugiadas. Así pues, el fútbol fue una manera en la que se evadía de los problemas y le permitió sentirse vivo en un panorama de máxima incertidumbre.
Por tanto, el Hotel Kolovare tiene un vínculo sentimental y muy emotivo para Luka Modric y su familia. Gracias a él, vivió una niñez adecuada, aunque ni mucho menos tuvo que ser fácil. Más bien, todo lo contrario.
Modric, cerca de renovar con el AC Milan
La escuadra rossonera está encantada con el nivel de este centrocampista y le ha ofrecido renovar una campaña más. En estos momentos, todavía no han alcanzado un acuerdo, pero en Italia aseguran que está cerca de producirse. Esta gran constancia al alto nivel viene a demostrar que es un futbolista con una profesionalidad máxima. Voces autorizadas de Valdebebas solo hablan maravillas de él. No es para menos.

El mítico '10' del Real Madrid tiene marcado en rojo el Mundial del próximo verano. Será el último gran acontecimiento que pueda vivir con su selección y espera llegar lo más lejos posible. A pesar de su veteranía, juega con la ilusión de un niño y esto, evidentemente, es elogiable y, sobre todo, ejemplar.