El FC Barcelona no va a ofrecer nada nuevo a sus aficionados la próxima temporada, pero pretende subirles el precio de los abonos un 30%, según ha confirmado Crónica Global. El club catalán quiere empezar a amortizar ya el nuevo estadio, que no está terminado y que como mínimo hasta 2027 no lo estará. Laporta no instalará un videomarcador 360 y la cubierta estará para dentro de casi dos años. Pero quiere empezar a 'sangrar' desde ya a los culés.
Joan Laporta tiene decidido subir los abonos si gana las elecciones del próximo 15 de marzo, una subida que será superior a un 30% con la excusa de que los abonados y socios azulgrana serán los que se beneficien de la transformación del estadio. Una transformación que, sin embargo, está lejos de ser lo que el club catalán había prometido.
Sin videomarcador y sin cubierta, pero con goteras
Poco a poco, las expectativas de lo que iba a ser el nuevo Camp Nou han ido decayendo. Estamos hablando de un estadio que no tendrá la cubierta instalada hasta finales de 2027, como mínimo, que no tendrá un videomarcador y cuya principal novedad hasta la fecha han sido las goteras que en el partido ante el Oviedo dejaron inundada gran parte del estadio. Y todo ello, después de haber gastado una ingente cantidad de dinero que ahora pagará el soci.

La intención de Laporta es que el Barça pueda ingresar entre 350 y 400 millones de euros al año por la explotación de su estadio, y la primera medida a tomar es una subida de los abonos que deja claro quiénes van a pagar todos los retrasos y sobrecostes de la reforma del Camp Nou.
Según las últimas informaciones, el Barça también ajustará los precios de las localidades para los no abonados. Ir al Camp Nou se convertirá en un lujo accesible solo para personas con una economía muy saneada. La junta directiva culé ya modificó los precios de abonos y localidades para esta temporada, pero la nueva subida dejará tiritando muchos bolsillos.
La afición del Barça se seguirá mojando cuando llueva
El Barça espera recibir en las próximas semanas la licencia 1C, que permitirá a los culés aumentar la capacidad de su estadio hasta los 62.500 asientos con la reapertura de las gradas Gol Nord y la nueva Grada d'Animació. Eso sí, todos los aficionados que acudan al estadio tendrán que mirar al cielo y a la previsión meteorológica, porque los únicos asientos cubiertos en Can Barça son los situados entre la primera y la segunda grada. Hasta el palco queda descubierto actualmente. Mientras, se reían del techo retráctil que mantiene secos y calentitos a los aficionados del Real Madrid.
Después de todos los retrasos, de no haber ofrecido al espectador nada realmente novedoso en el nuevo Camp Nou, y de haber despilfarrado a troche y moche, Laporta ahora quiere cobrar la obra a su afición. Una jugada maestra que demuestra, por enésima ocasión, que al otro lado del puente aéreo existe cero autocrítica con la gestión del club catalán.