Eduardo Camavinga es uno de los jugadores que más expectativas han generado en el Real Madrid. Un centrocampista prometedor del que todavía confían en que pueda asentarse como titular. Pero hasta llegar a eso, el francés ha tenido que superar un duro camino.
Camavinga no tuvo una infancia sencilla ya desde su nacimiento, y es que en noviembre de 2002 venía al mundo. El centrocampista galo lo hizo en el campo de refugiados de Miconje (Angola). Hasta allí habían llegado sus padres huyendo de la guerra de la República Democrática del Congo.
Marcha a Francia y un incendio en su casa
3 años más tarde la familia de Camavinga tomó la decisión de marcharse de Angola y emigrar a Francia. Pasaron primeramente por Lille y después se mudaron a Fougères, una ciudad de la Bretaña francesa. Allí se establecieron pero volvieron a sufrir un duro revés.

Cuando tenía 10 años un incendio arrasó su casa haciendo que la familia perdiera todas sus pertenencias. Las desgracias se le acumularon a Camavinga siendo solo un niño. Después de tener que huir de la guerra se tenían que enfrentar a empezar de nuevo de cero.
Camavinga se quedó sin nada
Sin casa donde dormir, ni ayudas sociales ni ahorros la familia de Camavinga empezó de cero. Fueron los vecinos y las ayudas de estos los que les hicieron salir adelante con donaciones de ropa y electrodomésticos. Gracias a eso consiguieron salir adelante, aunque no fue sencillo.

Camavinga contó en una entrevista cómo lo vivió: “Llevábamos menos de un año en esa casa que mis padres se habían construido con su esfuerzo, me acuerdo como si fuese ayer el incendio. Estaba en el colegio y, por la ventana, vi a los bomberos pasar. Al final de clase los profesores se acercaron a mí y a mi hermana pequeña y nos lo contaron. Nos vino a buscar mi padre y nos llevó hasta allí, estaba todo destruido, todo quemado”.
De una infancia terrible a futbolista profesional
Camavinga tuvo una infancia terrible, muy dura huyendo de la guerra y con un incendio en el que perdió todo. Sin embargo consiguió salir adelante gracias al fútbol. El francés se convirtió en futbolista profesional hasta llegar al Real Madrid.
Camavinga llegó en 2021 como uno de los jóvenes más prometedores del panorama. Aunque su progresión se ha frenado y ahora mismo hay dudas en torno a su futuro. Pero en el club todavía confían en que consiga darle la vuelta a su situación con el paso de las semanas.