Juanma Rodríguez ha respondido de la mejor manera posible al antimadridismo después de las continuas quejas por los penaltis a favor que le están pitando al Real Madrid. Son muchos los que aseguran que no es normal que a los blancos le hayan señalado 13 penaltis en 24 partidos.
Independientemente de que olvidan que todos ellos son penas máximas, Juanma Rodríguez ha publicado un post en X para resaltar que el FC Barcelona estuvo 746 días sin que le pitasen un penalti en contra. Además, saca a relucir el dato de que desde la temporada 2015/2016 hasta la 2017/2018 tan solo les pitaron 4 penaltis, mientras al Real Madrid 16.
El Barcelona estuvo 78 jornadas, o sea ¡746 días!, sin recibir un penalti en contra. De la 2015/16 a la 17/18, 4 penaltis. En ese período de tiempo, al Madrid le pitaron 16. Que venga esta gente a quejarse, sabiendo además lo que sabemos, es de tenerla de hormigón armado.
— Juanma Rodríguez 🇪🇦 (@juanma_rguez) February 15, 2026
Por tanto, está claro que en la ciudad condal deben de mantenerse callados y no hablar de árbitros. De hecho, estos son los primeros que no están en condiciones de hacerlo, puesto que están en un caso abierto como es el de Enríquez Negreira.
Declaraciones de Hansi Flick
Hansi Flick, entrenador del FC Barcelona, ha asegurado en sala de prensa que habló con Martínez Munuera tras el partido de Copa ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano. Este tipo de declaraciones y actitudes vienen a demostrar que, realmente, el alemán intenta presionar al árbitro: “Fui al vestuario del árbitro, fui a su despacho. Hubo buena comunicación, pero se queda ahí lo que pasó. Fue un buen paso. La comunicación con él fue buena“, afirmó.
El Real Madrid cree que es un buen síntoma
En el seno de la entidad merengue creen que en la ciudad condal se están poniendo nerviosos después de que los blancos hayan sacado con victorias los últimos ocho partidos de liga. Desde Barcelona han adoptado un discurso victimista, siendo esto algo muy típìco cuando las cosas no van bien.

Mientras tanto, Florentino Pérez y su gente más cercana siguen molestos con el estamento arbitral y las diferencias son abismales. Aún así, el presidente no le quiere dar importancia a este asunto y está centrado en que el juego del equipo de Álvaro Arbeloa siga progresando adecuadamente.