Hasta el Apple Watch SE 3 GPS, que es el reloj que utiliza Álvaro Arbeloa y está valorado en 300 euros, se percató del ambiente que había en el Bernabéu el pasado sabado. Chema Rey, fotógrafo del Diario MARCA, cazó al objeto avisando a su dueño de que el ruido superaba los 90 decibelios.
La realidad es que la instantánea es, cuanto menos, curiosa y muy representativa de lo que se vivió en ese partido entre el Real Madrid y el Levante. Lo cierto es que hacía bastante tiempo que no se veía una protesta de ese calibre por parte del madridismo.
😗🎶🎶🎶 Hasta el reloj avisó a Arbeloa del 'mosqueo' del Santiago Bernabéu
— MARCA (@marca) January 19, 2026
📸 Ojo al fotón de Chema Rey pic.twitter.com/eJdwEqRHLN
La masa social del conjunto blanco está molesta y ya lo empieza a demostrar sin problema alguno. Al fin y al cabo, su equipo viene de cosechar un año en blanco y la actitud de ciertos futbolistas no cambian en absoluto. Los principales señalados fueron Fede Valverde, Jude Bellingham y, sobre todo, Vinicius Junior.
Unos pitos que pueden marcar un antes y un después
En la zona noble de Chamartín desean que esta noche contra el AS Mónaco no se vuelva a repetir una situación parecida. Estima que el Bernabéu tiene que apoyar a los suyos en la Champions, dado que el objetivo es clasificarse a octavos de final entre los ocho primeros.
Florentino Pérez, que también recibió alguna que otra protesta, entiende que el público es soberano y que este tipo de situaciones demuestran la exigencia del madridismo. El presidente y su gente más cercana esperan que esto no sea la tónica general en lo que queda de curso. Al fin y al cabo, hay opciones de ganar LaLiga y/o la Champions, que son los dos títulos más importantes.
Toque de atención a la plantilla
Voces de autorizadas de Valdebebas consideran que esos silbidos tienen que considerarse o, mejor dicho, interpretarse como un toque de atención a la plantilla. Los futbolistas deben de dar un paso al frente cuanto antes y demostrar su potencial de una vez por todas.

La afición atraviesa un cúmulo de decepciones que llega a producir hartazgo y enfado. Por esta razón, fueron muchos los que optaron por mostrar su descontento en el Bernabéu y esperan que haya valido para algo.