Álvaro Arbeloa nunca creyó que podría vivir del fútbol. Sin embargo, la vida le ha llevado por los derroteros que siempre soñó y nunca imaginó. Campeón de todo con el Real Madrid y con la Selección Española como futbolista, ahora busca replicar desde los banquillos su exitosa carrera deportiva. Y los profesores que le acompañaron en su infancia recuerdan cómo era aquel chaval que se pasaba más tiempo jugando al fútbol que estudiando matemáticas o religión.
Manuel Magdaleno, su profesor de matemáticas en aquella época en el Colegio del Salvador de Zaragoza, recuerda una anécdota de las que nunca se olvidan: "Álvaro era uno de los alumnos con una mejor cabeza, era muy inteligente. Pero le dedicaba mucho tiempo al fútbol. Suspendió las mates en una evaluación y le cité para una entrevista. Le dije que lo del fútbol estaba muy bien, pero que no debía descuidar los estudios porque era muy difícil llegar a Primera y comer del fútbol. Para mi sorpresa, me dijo: 'Yo ya sé que no viviré del fútbol. Si a mí no me gusta. Lo hago por mi padre'". Un comentario que hizo reír al profesor y a su padre, Agustín, cuando se lo contaron.
Arbeloa no olvida los 'clásicos' del recreo
Fuera por influencia de su padre o no, Arbeloa ha narrado en varias entrevistas que nunca pensó que llegaría tan lejos: "Cuando pienso que vivo de lo que hacía en el recreo, imagínate. Los recreos eran un clásico eterno. Ahí se ganaba por lo civil o por lo criminal. Tres clases jugando en el mismo campo, tres balones diferentes. Empapados de sudor, empujándonos con todos. De allí no era tan importante salir ganador como salir vivo", explicó en cierta ocasión. En otra entrevista, confesó que no se veía jugando ni siquiera en el Zaragoza: "Jamás imaginé que llegaría tan lejos y ganaría tantos trofeos. ¡Pero si yo veía imposible jugar en el primer equipo del Real Zaragoza!", admitió.

Sin embargo, ahí está en el banquillo del Real Madrid, junto a su segundo entrenador, Juli, amigo de la infancia con el que compartió aula en aquella época.
Los valores que han llevado a Arbeloa a una carrera repleta de éxitos
Dabe Martínez, su profesor de religión, tampoco olvida a Arbeloa: "Hacíamos trabajos sobre el aborto, sobre la pena de muerte, trabajos de exposición oral, tenían que hablar en público y por otro lado les hacía aprenderse los libros de la Biblia. Juli, o puede que su hermano Pablo, cuando me ven, me recuerdan los libros del Antiguo Testamento. Está claro que les hice ejercitar la memoria", recuerda.
Para el docente, la relación entre Arbeloa y su segundo entrenador y la capacidad de liderazgo de ambos nació cuando eran niños: "La exigencia personal, el trabajo, la superación. Esa perseverancia, la constancia, esos valores que tienen que ver con la familia, con la forma de ser, pero también con la educación", expone.
Como entrenador acaba de llegar a la élite y falta un mundo, pero como futbolista puede decir que ha llegado a lo más alto, mucho más alto de lo que muchos soñaron. Y eso que él no iba a vivir de esto...