Carlos Martínez, periodista que ha estado al frente de la narración del partido que ha disputado el Real Madrid en Lisboa, ha destacado que Arda Güler no rindió como se esperaba en la segunda parte. Según él, perdió el control del encuentro y el conjunto blanco lo pagó bastante caro.
"Arda Güler ha desaparecido en la segunda parte y por eso el Madrid ha perdido el control", manifestó Carlos Martínez durante la retransmisión del partido. De hecho, Álvaro Arbeloa tendría que pensar como él porque lo sustituyó en la segunda mitad.
Es más, el ex del Fenerbache se marchó molesto con su entrenador porque no entendía el cambio. Conviene resaltar que en su lugar entró Jorge Cestero, canterano del cuadro merengue, lo cual es, realmente, significativo.

En el seno de la entidad merengue confían en las prestaciones del turco y lo consideran un pilar importante de la plantilla. Su evolución respecto a la campaña anterior es considerable, pero, indudablemente, se le puede pedir un mayor rendimiento.
No es una derrota para señalar de manera individual
En las altas esferas de la institución madridista creen que el equipo, a nivel colectivo, no ha dado el rendimiento que se esperaba en el estadio Da Luz. El Benfica fue superior en casi todas las fases del encuentro e incluso pudo ser un resultado más abultado.

Es momento para la autocrítica, aunque la andadura en Champions se ha complicado de manera importante. Ahora, el Real Madrid tiene que jugar una ronda extra, al igual que ya sucedió la pasada temporada. De este modo, el mes de febrero también se carga de partidos.
Benfica o Bodo Glimt
¿Y ahora qué? esa es la pregunta que se harán muchos después de esta debacle en Portugal ante los pupilos de José Mourinho. Pues bien, el cuadro merengue tendrá que jugar esa ronda extra frente al Bodo Glim o, casualmente, contra el Benfica. Si el destino es caprichoso, los lusos volverán a cruzarse en el camino.
En caso de ganar, será el Manchester City o el Sporting de Portugal el que aparezca en el camino, aunque esto ya es otra historia totalmente diferente. Momento para la reflexión en la casa blanca, aunque, desgraciadamente, batacazos así ya van muchos. El madridismo se cansa.