En Barcelona ven la luz al final del túnel o eso piensan tras la última decisión judicial en lo que se refiere al ‘caso Negreira’ que llegaba hace horas mediante un auto de la juez Alejandra Gil, encargada de investigar el grave caso de corrupción de nuestro fútbol que afecta en primer término a los culés. Joan Laporta se ha felicitado luego de que la magistrada desestimara la petición del Real Madrid para poder evaluar todas las auditorías e informes de ‘due diligence’ y ‘forensic’ del Barça entre 2003 y 2021. “Me alegro de que la jueza haya dado con la puerta en las narices al Madrid”, ha manifestado el presidente azulgrana con motivo de la comida de Directivas previa al choque que el equipo de Hansi Flick juesta esta noche en Elche (21 horas).
“No era normal, es impropio que un club competidor tuviera la documentación del FC Barcelona. Todos sabemos que lo que intentan hacer es alargar el caso cuando no va a haber nada”, ha añadido Laporta para justificar la decisión de la juez Gil, defendiendo la improcedencia de la medida adoptada por el Madrid. De la misma manera, el presidente blaugrana ha lanzado un dardo contra Florentino Pérez, argumentando que los blancos sólo buscan manchar la imagen del Barça, a pesar de que, ha dicho, no hay absolutamente nada ilegal por el pago de 8,4 millones de euros al ex ‘número dos’ del Comité Técnico de Árbitros (CTA), José María Enríquez Negreira, durante, al menos, 17 años (2001-2018). Desde la Ciudad Condal siguen sin aclarar las causas de estos abonos.
🚨ÚLTIMA HORA🚨
— Esport3 (@esport3) January 31, 2026
💥🚪Laporta celebra l'últim revés judicial al Madrid pel cas Negreira: "S'han endut un cop de porta als nassos"
🔵🔴🥘El president del Barça treu pit abans del dinar de directives d'Elx
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El ‘caso Negreira’, que estalló en marzo de 2023 luego de las pesquisas que realizó el diario ‘El Mundo’, se encuentra judicializado después de que en septiembre de ese mismo año el juez Joaquín Aguirre, titular del juzgado de Instrucción número 1 de Barcelona, imputara al Barça en la causa por un posible delito de cohecho. También se inició entonces una investigación contra Enríquez Negreira y su hijo, y los ex presidentes azulgranas Josep María Bartomeu y Sandro Rosell, que fueron sucesores de Laporta tras su primera etapa en el Camp Nou (2003-2010). Fue, precisamente, con el extravagante abogado cuando el club aumentó los ingresos destinados a la mano derecha de Victoriano Sánchez Arminio en el CTA durante los años 1993 y 2018.
La causa, que pasó a las manos de Alejandra Gil por la jubilación de Aguirre, sigue su curso y el Madrid pidió poder examinar con profundidad las cuentas del Barça de los últimos años, realizadas por consultoras externas como como KPMG, PwC o Deloitte. Sin embargo, la encargada del juzgado de Instrucción número 1 de Barcelona rechazó la solicitud de los servicios jurídicos merengues, tal y como había pedido Bartomeu. El ex presidente del Barcelona reclamó que el juzgado denegara el acceso a todas las auditorías al Madrid sobre los informes económicos de los culés, amparándose en la privacidad empresarial del Barça. No obstante, el club no es jurídicamente una propiedad sino una asociación.
El ‘caso Negreira’, vergüenza nacional
El ‘caso Negerira’ escenifica perfectamente el nivel de putrefacción en el que se halla el fútbol español desde hace décadas. Han pasado ya casi tres años desde que salió a la luz y, durante este tiempo, el Barcelona, que tiene una marca reputacional más que evidente, sólo ha sabido dar bandazos, sin explicar de manera pormenorizada por qué y en función de qué servicios pagó más de ocho millones de euros a un Enríquez Negreira que tenía poder y voto sobre todos los colegiados nacionales. Estamos, sin duda, hablando de unos hechos gravísimos que coinciden, para más inri, con el mejor periodo deportivo del Barça. La casualidad no existe…
A falta de que la verdad se imponga, lo que está claro es que pagar 8,4 millones de euros a alguien que tenía decisión de mando directa sobre los árbitros, encargándose de las designaciones y del ascenso y de los descensos de los trencillas, tenía una intencionalidad que a nadie se le escapa. Y por más que Laporte se defienda contraatacando, el Madrid está en todo su derecho de luchar para que se haga justicia. En el caso de corrupción más grave del balompié de nuestro país, chirría bastante que haya sido el club que preside Florentino el único que se haya personado en la causa. Lo que habla bastante mal de lo que, a todas luces, es una auténtica vergüenza nacional.